La era
Con ese sudor pegajoso / que se adhiere a la piel / y ese polvo de la era / que se introduce en el cuerpo / entra por delante y por detrás / y te pica como mil demonios.
Arre burro, arre mula / que arrastra el trillo / dando vueltas y vueltas / a veces el mareo del muchacho / la parva le da vueltas / el trillo que se sale / porque el animal se marea / y otras que da la vuelta / y el que va subido al trillo / es arrastrado por la parva / como si el trillo fuera.
Ese botijo que se esconde / entre los haces / silencioso porque espera / para guardar el frescor / para refrescar la garganta / seca como la paja seca / y que te empuja a buscarlo / para saciar la sed / de la garganta que te espesa / y dar frescor a tu cuerpo / y refrescar tu cara tostada / por el sol que te acecha.
Esa paja que vuela con la horquilla / cuando al aire la voleas / para separar paja y grano / que amontonado se queda / y la paja se aleja separándose del grano / cuando no corre el viento / la paja y el grano se quedan.
Esas sacas de paja / que hay que transportarla / cargadas en el mulo / y subirla por la escalera / arriba a la cámara y vaciarlas / con el sudor que se te cuela.
Esos costales de trigo y cebada / que ahoga la espalda / que encorvada se queda / de tanto subir y bajar / las dichosas escaleras.
Ese celemín que mide / con la cuartilla el grano / hoy hace el tiempo chicha / y la paja que se queda /separarse del grano / porque no vuela.
Montt, junio, 2025
Romero Salgado Pacha

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