Con todo el cariño.
Para esa niña tan lejana
para Violeta
(Alonso)
La niña Samaritana
Te veo en la distancia,
en esa lejanía del tiempo,
en esa edad temprana,
casi perdida en el recuerdo.
En algún momento
de ese tiempo transcurrido,
sentí tristeza dentro de mí,
guardada en tu mirada.
Recuerdos no borrados
que afloran en mi retina
del largo tiempo pasado
y esperando que un día
cómo entonces pasó
al fin a mi tú llegaras.
¿Porque sentí dentro de mí,
el dolor de mi alma perdida
durante varias décadas?
¿Por qué dejaste olvidar
y pasar los sentimientos
de niña adormecida?
¿O sentiste ese dolor
más que el propio mío
y quisiste asumirlo tuyo
con tristeza en los ojos
sin decirme nada?
Mi dolor fue apagándose,
solo con tu fe comprimida
tu compasión de cada día,
y tu callada mirada fija
cuando tú me mirabas.
II
Pobre esa niña mía,
el alivio de mi alma
que calladamente
con tristeza sufrías.
Más de una lagrimita
de tus lindos ojos caían
cuando tus bellos ojos
en los míos los pasabas.
Como si fueras un Ángel
que nadie te reconocía,
y no vieron tu aureola
con alas aparecidas.
Alas que en tu alma nacían,
y que tan solo mis ojos veían
cuando los míos humedecidos
en los tuyos se quedaban.
El fin surgió de repente,
alguien cortó tus alas,
te fuisteis llena de pena,
de angustia y desolación
ahogada en la garganta.
Tu no comprendiste nada
solo una pena dentro de ti,
que en tu pecho resonaba
de la herida de aquella flor
de niña desangelada.
La pena se asomaba
a esos bellos ojos tuyos
tan lindos y tan sinceros
llenos de rabia contenida
que tu pecho albergaba.
III
Triste quedó mi corazón,
un día y otro esperaba,
siempre a la misma hora
cada tarde y mañana.
Convaleciente en la cama,
por si la puerta se abría
por ver si tu entrabas,
con ansiada esperanza.
No supieron comprender
la dulzura de niña enamorada
que solo el viento empujaba
al quitarte las angelicales alas.
No pudo ser ese deseo,
y no asumiste esa desdicha,
ni comprendieron tu pena,
qué triste brotó de tu alma.
Las horas, los días y semanas,
los meses y los años pasaron
siendo ya como cosa olvidada,
en ese largo tiempo perdido
de una larga distancia.
¿No será esta, esa niña
que un día convaleciente
mi tristeza consolaba
con el candor amoroso
de niña adormilada?
La timidez de su semblante
se reflejaba en su dulce cara,
que, surgiendo de magia pura,
un silencio se escuchaba.
III
Era la voz misteriosa que,
del pecho de la niña gritaba
con voz suave y quebrada,
quedando en su interior
el sentir de su voz ahogada.
Todos los días a la misma hora,
en sueños escuchaba tus pisadas,
eran firmes, seguras, pausadas, y,
un halo iluminado que te guiaba.
Y como antes, apareciste
al recuerdo de mi mirada
y regresas tal como eras,
en tus manos de niña
llevando las viandas.
El pelo trenzado a la espalda,
en un armonioso balanceo,
llevando el ritmo acompasado
los pasos de juvenil cantoneo.
Tal como linda muñequita.
dichosa, de esa ternura tuya
con la tristeza en tus ojos
adorada y humilde mirada.
En ese conjunto, tu figura
tu preciosa y linda cabecita
de un trenzado bien dibujado
pelo suave, castaño oscuro
hasta tu cinturita alcanza.
Ahora la niña es abuela,
y mirando a su nieta,
le recuerda las vivencias
borrosas por el tiempo,
de niña Samaritana.
IV
Son pasajes de la vida
que el tiempo se los llevara,
¿Cuándo han de volver?
el ego se nos preguntaba.
¡Has vuelto, estás aquí!
el tiempo un día volvió
y volvió a pasar un día
devolviendo tu mirada.
Es como fue, es cómo era
y te trajo en forma la brisa
con el viento como brisa
para recordarlas.
Ahora te sientes feliz
en esta encrucijada
de esta vida azarosa
de nuevas ilusiones
y otras olvidadas.
Sí, y volvemos a vernos
con reforzadas ilusiones
los recuerdos en la retina
y la esperanza reforzada.
De ese cariño de niños
de un tiempo que ha vuelto
de tus ojos de princesa
y la misma tristeza tuya
reflejada en la cara.
V y A - marzo, 2021
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