Un trébol
Me envías un trébol
deseándome suerte
y un gran corazón
para yo quererte.
Pensé que era en vivo
tú corazón que enviabas,
latiendo con fuerza
que al mío se hermanara.
Yo he de darte las gracias,
ese salero y alabanzas
que siempre he de darte
en cada recodo de mí alma.
Mi angelito del cielo
el ser que más quiero,
su mano acariciadora
a la mía agarrada.
Ya entró la madrugada
y tú a mi vera sentada
y, como todos los días,
calladita sin decir nada.
Es tanto lo que te quiero,
es tanto lo que te adoro
es tu vida la que llevo
dentro de mi alma…
Montt, 15, enero, 2026
Romero Salgado Pacha

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