Con este frío
Oh, divina mujer
que te llamo y te llamo
por ver si vienes algún día,
por tenerte a mi lado.
Sentir ante este frío
de crudo invierno
el calor de tu cuerpo,
el abrazo de tus manos.
el sabor de tus besos
y las dulces caricias
del ardor tu boca
cuando te beso.
Mi cuerpo ha quedado
sin sangre en mis venas
y se me estoy secando
como el sarmiento viejo.
Sn tan siquiera renovar
esa savia tan querida
y la sed de mi boca
se me está secando.
Yo me estoy quedando
solo con la pena mía,
por eso quiero beber
de la fuente de tu boca.
Y deseo saciar esa sed
que muerde el corazón
y se me queda el alma
de sangre vacía.
No sé qué puedo hacer,
ni qué me está pasando
sin verte, sin hablarte,
como ave que no vuela.
Sin tenerte, ni mirarte
sin tener tus caricias
sí me faltas tú en mi vida
ya nada me quedaría.
¿Te ha gustado?
Ella está expectante
pero no dice nada
guarda el silencio.
Sueña con esos versos
con el sol de la mañana
con la luna por la noche
y amor en la mirada.
Ella está ya fundida
y los versos clavados
en ese corazoncito
de niña adormilada.
Montt, 22, enero, 2026
Romero Salgado Pacha

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