Para ese ser tan querido
tanto tiempo en la distancia.
La chica soñada
Cuando deseo esa mirada
aunque sea en la distancia,
no importa, yo con mis ojos
sostendré la tuya con mimo.
Seguiré hoy y todos los días
ayer hoy y mañana, sí,
esa niña preciosa adorada
cuando ella me cuidaba.
Como si fuese ayer mismo,
me atendía con tanto cariño.
Esa niña que vuelve y se va
a los recuerdos de hoy.
Con el ardor que cegaban
de tanta querencia mis ojos,
con esa ilusión del tiempo
de tenerla y de amarla.
Pasaron muchas décadas
y vuelves a los recuerdos
tan vivos y con más cariño
con más pasión en el alma.
Con mucha más ansiedad
esperando siempre tu mirada
con esa mirada tan triste
en tus ojos de aniñada.
Y yo mirándote sin saber
porque mis ojos humedecidos
como los tuyos sabiéndolo
preñados en lágrimas.
El deseo que bañaban tus ojos
la angustia que te atenazaba
el silencio podía mucho más
corriendo por la garganta.
Esa presencia ante los ojos
que sigas dándome ánimos
con deseo siempre tuyos
de buena samaritana.
Esa niña todavía pequeña
que parecía una mujercita
tan tierna, tan compasiva
tan humilde, tan soñada.
Yo te miraba y tú mirando
sin saber qué hacer los dos
y la sangre palpitando
con la timidez en el alma.
Sí, te costaba mucho irte
y a mí de que te fueras
y antes de salir de casa
yo ya te esperaba.
Con el deseo inminente
que amaneciera un nuevo día
para que volvieras de nuevo
y ver tu mirada tan soñada.
De esos sueños que se tienen
cuando el mundo no es nada
cuando el tiempo nos mima
y parece que no pasaba.
Calvario, 7, agosto, 2021
Romero Salgado Pacha
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