Qué delicia
Que delicia y placer el tenerte
en mi memoria durante horas
en silencio y solo con la mirada
todo lo que se quiere y adora.
Sin hablar solo acariciarse,
solo con ese sentimiento mutuo
contarse toda la vida que soñaste
que por los ojos aflora.
Para perderse por todo
esa es la sangre que palpita
al bombear del corazón
por ese placer que resucita.
Lo nunca experimentado
con su total placidez
esa sensación que aparece
desde la punta de los dedos.
Y recorre todo tu ser
la punta de los pies
cuando besos tus labios
y te veo en los cielos.
Y seguiré pensando
que todo es un sueño,
ese sueño tantas y tantas
de las veces añorado.
Tantas veces quererlo,
tantas veces amarlo
tantas veces acariciarlo
y muchas más desearlo.
Te quiero yo entregar
un poquito de mis sueños,
de mis querencias,
de ese amor que te tengo.
De ese amor que siempre
que locamente me llama,
como la llama que arde
y nunca se está apagando.
Montt, enero, 2026
Romero Salgado Pacha





