Preñados de amor
Doy un paseo
¿me acompañas?
Y en el camino
los dos solitos,
tú me miras
y yo te miro.
Tú me acaricias
y yo te mimo
y de vez en cuando
detenemos el tiempo
para besarnos.
Para darnos un abrazo
y después seguimos.
Volvemos a pararnos
y volvemos a mirarnos
con las manos unidas
los dos extasiados.
Para abrazarnos
y en ese abrazo
quedarnos absortos
de un letargo.
Con la boca una
con la otra pegadas
los labios unidos
y sellados.
Y una lágrima furtiva
que se fuga por la mejilla
suavemente, dulce y tierna,
de tus lindo ojos saltaron.
Mi tierna criatura,
mis ojos soñolientos
y preñados de amor
a los tuyos besaron.
Calvario, otoño, 2022
Romero Salgado Pacha
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