Apretar tu mano
Mi mano a la tuya
fuerte la apretaba
un afán de tenerla
y después besarla.
Y como te decía
si te hacía daño,
tú ni tan siquiera
me contestabas.
Estabas en un estado
ausente y de hechizo
reflejado en tu cara
tu muda te quedabas.
Qué felices momentos
que tú y yo pasamos
fue un día maravilloso
queridísima del alma.
“¿Cuándo volverán
las oscuras golondrinas,
cuando volverán
a su nido anidar,
cuando?
Cuando volveré a besar
esos labios rojos
que siempre tú te pintas
y te pintabas.
Y besar tiernamente
tus pletóricos senos
esa suavidad de tu piel
y de ese amoroso calor
que de ellos emana.
Y pasar suave mi mano
por tu frondoso pelo,
aunque hubiese alguien
que nos mirara.
Montt, 2, abril, 2023
Romero Salgado Pacha

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