Ese dulzor
Cuando se da cuenta
en aquel momento
que no puede tenerla,
ni mirarla, ni abrazarla.
Se siente desilusionado
y le produce nostalgia,
esa tristeza tan profunda
que quisiera llorarla.
Que lejana se encuentra
esa sonrisa en su cara,
que largo es el camino
para poder alcanzarla.
Pero la imaginación
es tan poderosa
más rápida que la luz
que todo lo traspasa.
Luz que alcanza
y en un segundo
llega hasta ella
para besarla.
Ella duerme ahora
y también descansa
y él la susurra al oído,
pero sin despertarla.
Calvario, otoño, 2026
Romero Salgado Pacha
