Amor del alma
Primero he de enriquecer
y condensar la memoria
extrayendo lo mejor
para después resetearla.
Endulzar todo lo bueno
con ese pensamiento
y conjuntarlo con el verbo
con todos que me faltan.
Ay mi niña querida,
mi amor del alma,
mi dueña y señora
que me acaricias.
Con la fuerza del corazón
porque está triste llorando
un día sí y otro también
por el cariño de su amada.
El día se encontraba
con linda climatología
y ese silencio que grita
tan serena y clara.
¡Ven, que te espero!
¡Ven alma mía!
Mir que desespero
con lágrimas vivas.
Calvario, 5, junio 2026
Romero Salgado Pacha
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