martes, 5 de abril de 2022

Bibliografía de y sobre José Iglesias Benítez: "Entrevista con el poeta José Iglesias Benítez. (3ª parte)"

 LA POLLA EN VERSO

Escritores que son la polla

Poesía erótica
 de José Iglesias Benítez - 
(3ª Parte)

«Siempre me ha gustado la poesía erótica. Precisamente tengo inconcluso un poemario cuyos 'misterios gozosos' eran: 'Un culo', 'la teta', 'un huevo', 'el cipote' y 'el clítoris'»

d.b / g.p

MADRID. 
El erotismo y la sensualidad poética no podía faltar en esta cita con un poeta de la talla de Pepe, que escribe en «Revelaciones» los versos: «Aquí está Justiniano, / el patricio casado con la puta / [...] Justiniano apura su cáliz más amargo, / el último daikiri, / los efluvios del bourbon, / la luz del ron de caña / y con desgana toca los pechos perfumados / de una muñeca impúber y lasciva».


La Historia dice que no es fácil hacer poesía erótica, pero se acopla bien en su estilo....
Últimamente está muy de moda el intentar que el canto erótico sea lo más... Que la desolación sea el sentimiento dominante... Y en «Revelaciones» hay un cierto erotismo y una cierta desolación. Pero no. No se trata de eso. Un libro no es más que lo que es... un testimonio.

La poesía erótica no es más que la poesía de amor... y te aseguro que es difícil encontrar versos míos alejados de la poesía erótica. En casi todos mis poemarios hay algún verso erótico..., en el sentido carnal del erotismo, aunque no obstante, claro, es un erotismo suave, poco explícito: «Hacia tu vientre subo, porque del vientre vengo / trayendo sobre el hombro la pena de una raza». «Revolviendo las uvas de tus dorados pechos / yo inventaba un otoño que nuevamente ardía. / Tú incendiabas mi cuerpo, sembrando las cerezas / de tu boca de agosto...» (Cuando el amor me llama) «Y la mujer recibirá en su vientre / una explosión de amor contra la historia» «En lágrimas me vierto en tu cintura...» (En esta lenta soledad del día) «...la costumbre / del beso a vida llena, de las manos / que aprendieron a darse en las caricias» (Clamor de la memoria) «...Recuerdo aquella leve / sinrazón de su blusa; aquel quedarme / prendido de su peso y adentrarme / por el volcán herido de su nieve...» (Retablo de amor profano y otros sonetos) «Un alacrán de fiebre por mis venas / muge su torva furia, enloquecido, / y deja entre tus muslos su esperanza, / su sed de sombra, hundida en las agrestes / espesuras que rizan las riberas / del brocal de tu pozo insobornable». (Ritual de la inocencia).

Con esas muestras, basta. Sí, siempre me ha gustado la poesía erótica. Precisamente hace años empecé a escribir (sigue inconcluso) un poemario que iba a titularse «Rosario de sonetos eróticos» cuyos «misterios gozosos» eran: «Un culo», «la teta», «un huevo», «el cipote» y «el clítoris». Pero no eran más que divertimentos... algún día lo terminaré.


¿Está en su madurez poética o ya la alcanzó hace años?
Espero no alcanzar la madurez nunca. Vamos, si es que por madurez se entiende haber alcanzado la plenitud, la perfección. No. He escrito en cada momento la poesía que me apetecía. No me importan, ni me impongo, metas. No trato de ser original, ni creativo, ni duradero, ni ejemplo de nadie... ni nada de todo eso. Sólo escribo. Como me gusta en cada momento. Siempre he preferido la lectura pública, el contacto directo con el público, a la edición...

Alguien me puede objetar que la publicación permanece y lo otro se borra... está bien, pero es que a mi me da igual la permanencia. Me la sudan las modas. Escribo desde siempre, desde muy niño. Siempre me gustó mucho leer y en mi niñez de pueblo, en mi Villalba de los Barros, yo jugaba a inventarme cuentos y poemas que mi madre guardaba amorosamente. ¿Indica esto que el poeta nace? No necesariamente. Se nace con cierta inquietud, con la necesidad de expresarse, pero luego hay que cultivar esas inquietudes. Hay que leer, intentar aprender, escribir, romper, sufrir... sentirse siempre insatisfecho. El poeta nace y se hace. No son incompatibles.

¿Y qué busca con la escritura?
Supongo que cada uno buscará lo suyo: premios, gloria, pervivencia... Yo sólo busco decir que escribo como nadie lo hace, como a mí me gusta... ni mejor ni peor... de forma distinta... como nadie. Sólo eso. Yo no puedo entender mi vida sin la poesía. Vivo, vivimos, como nos dejan. Nos levantamos, curramos, volvemos al pesebre... y escribimos lo que vemos, lo que nos gusta o lo que no nos gusta, lo que soñamos, lo que imaginamos, lo que es, lo que fue, lo que pudiera haber sido, si todo hubiera sido de otra forma... pero, igual que la vida que llevamos la elegimos cada uno de nosotros, la literatura que hacemos, también. Y debemos y podemos cambiarla, como podemos cambiar el rumbo de nuestra vida cuando queremos.

¿Los versos que están por llegar en los próximos años pueden tender más a «Revelaciones», es decir, va a marcar esta obra un antes y un después en su carrera?
No lo sé. Seguramente trataré de hacer otra vez algo distinto, algo nuevo para mí. Es posible que sea algo de viajes... no sé todavía si de viajes geográficos, de geografías reales, o de geografías interiores, viajes a mundos internos o imaginarios... o a lo mejor una mezcla de los dos.

Te leeremos. Gracias por todo, poeta...

Publicado por d.b 




lunes, 4 de abril de 2022

Vidas Centenarias: / Oscar Brodney: (Guionista)-101 años

 Oscar Brodney:
(Abogado y guionista)

Nació en Boston, el 18 de febrero de 1907.
Falleció en Los Ángeles el 12 de febrero de 2008.
(Murió seis días antes de cumplir los 101 años)

Fue un abogado estadounidense convertido en guionista . Es mejor conocido por su larga asociación con Universal Studios, donde sus créditos incluyen Harvey, The Glenn Miller Story, varias películas de Francis y la serie Tammy.

Brodney asistió tanto a la Universidad de Boston como a la Universidad de Harvard . Obtuvo una licenciatura en derecho de este último y se convirtió en abogado. Comenzó a escribir rutinas de clubes nocturnos y vodevil como pasatiempo y se convirtió en escritor de radio.

Brodney trabajaba como un "hombre de ideas de radio" en 1941. Él y su compañero de redacción Jack Rubin habían enviado una serie de historias a los estudios de Hollywood y solo recibieron un rechazo educado. Lanzaron un vehículo para Charles Boyer llamado Appointment for Love al productor de Universal Bruce Manning, quien compró la historia.

Brodney comenzó a trabajar en más material histórico con Scarlet Angel (1952) con Yvonne De Carlo y Rock Hudson . Fue nominado al Oscar por el guión de The Glenn Miller Story , que escribió con Valentine Davies en 1954. Ese año firmó un contrato de dos años con el estudio, en el que residía desde 1942, excepto dos años durante la guerra.

A fines de la década de 1950, comenzó a producir películas, la primera de ellas fue When Hell Broke Loose en Paramount en 1958, donde fue coproductor. La película fue protagonizada por Charles Bronson .

Algunos guiones suyos en 1949:

Sí, señor, ese es mi bebé,
Abbott y Costello conocen al asesino, 
The Gal Who Took the,
Arctic Manhunt...





Bibliografía de y sobre José Iglesias Benítez: "Entrevista con el poeta José Iglesias Benítez. (2ª parte)"

 LA POLLA EN VERSO

Escritores que son la polla

"El clamor de la memoria" 
de Pepe Iglesias Benítez - 
(2ª Parte)

«No he sido un poeta regionalista... pero he contribuido a que mi región (Extremadura) sea conocida, reconocida, valorada y respetada»

d.b / g.p

MADRID. En la presentación del libro «Clamor de la memoria», el profesor y crítico Alejandro García Galán afirmó que José Iglesias Benítez, Pepe, para sus amigos, es «uno de esos auténticos poetas sin más, ya sin adjetivos, de la Extremadura de finales del siglo XX: poeta vivencial, poeta de raza, poeta extremeño por lo que optó desde muy pronto, extremeño de ilusiones y de desvelos». De cómo contribuyó a levantar su tierra y otros pecados de gracia, a continuación.

¿Con «Revelaciones» deja de ser un poeta regionalista? ¿O nunca se etiquetó como tal?
Yo no me vi nunca como un poeta regionalista.... o sí. ¿qué más me da? Recordaré el tópico nerudiano tan repetido, aquello de que «quien canta a su aldea se vuelve (¿o la vuelve?) universal». Soy un poeta extremeño, que echa de menos una tierra que ya no existe. La Extremadura de hoy no es la que fue (afortunadamente, claro: ha mejorado mucho), pero yo no traté nunca de decir que mi tierra es la mejor, ni la peor... es la que yo echaba, echo, de menos. Aquella Extremadura se fue. La España rural se fue. Y con ella se fue el tiempo, nuestro tiempo, que es como decir nuestra vida... Pero la ciudad también se irá. Cambiará, y ya no será la misma... porque lo que echamos de menos no es una tierra sino un tiempo... el nuestro, y ese no vuelve.

Yo creé, contribuí a crear, con otros, una tierra, el sentimiento de una tierra que no existía y había que inventársela... y nos la inventamos. Y hoy Extremadura es una realidad, con ciudadanos que la hacen posible, con políticos que luchan por ella, cada uno desde sus ideas... está bien. Pero mi Extremadura era otra cosa. Es otra cosa. Mira, estos políticos se irán, los extremeños de hoy, también... pero la idea que los poetas levantamos de nuestra tierra pervivirá para siempre. No, no soy, no he sido un poeta regionalista... pero he contribuido a que mi región sea conocida, reconocida, valorada y respetada. No soy un poeta regionalista, pero he hecho «región». Y me siento orgulloso de ello.

¿Y cómo ha contribuido a hacer región?
Extremadura ha desempeñado un papel fundamental en mi obra. Los poemas del «Clamor de la memoria» sirvieron -si sirvieron- para decirle a mi tierra que un extremeño alejado de ella, la recordaba... Pero me da igual si los extremeños apreciaron el libro o no... yo hice lo que tenía que hacer y dije lo que tenía que decir... Hablé de mi tierra y de mi gente. Y punto. Hubo quien consideró que era un libro y una poesía localista y hubo quien lo alabó muchísimo.

Desde que llegué a Madrid (allá por el año 1978, que ya es tiempo) siempre estuve vinculado a los círculos extremeñistas. He dado recitales en todas las casas regionales extremeñas de la Comunidad de Madrid y en buena parte del resto de España. He llevado Extremadura como un bandera, como un apellido. Y a la hora de escribir le dediqué a mi tierra un poemario entero (ese «Clamor de la memoria», que hemos citado antes), pero los temas de mi poesía no se acaban en Extremadura: la poesía debe tener un componente humano, y este es siempre más grande que los límites de una tierra. En ese equilibrio difícil es donde pretendo moverme.

Hay un gran contraste en obras anteriores suyas como «Clamor de la memoria» o «Ritual de la inocencia» frente a «Revelaciones», ¿por qué ese cambio tan brusco?
Bueno, ya hubo gente que apreció un cambio sustancial entre el «Clamor de la memoria» y el «Ritual de la inocencia», que no tenía nada que ver con el anterior. He pretendido que en cada uno de mis libros la forma, el tema y la emoción fueran distintos. El poeta -al menos este poeta- escribe lo que siente, lo que le motiva en cada ocasión. Otra cosa es lo que publica. A la hora de publicar rompo mucho. Me coloco como un espectador enfrente del libro y procuro que tenga algo nuevo que decir. Si no, mejor callarse.


¿Sus primeros poemarios cómo fueron?
Escribí y publiqué, claro, un primer poemario amoroso: «Cuando el amor me llama». Era un poemario primerizo pero escrito con toda la sinceridad del mundo. Estaba enamorado y lo dije. Volvería a hacerlo. Como eran tiempos de «transición» y se llevaba más lo social, y yo había escrito mucha poesía social, hubo quien no entendió que la primera obra que publicaba fuera un libro de amor. Me reí de los que pensaron eso.

Y publiqué el segundo «En esta lenta soledad del día», donde había bastante de mi poesía social anterior. Entonces hubo quien criticó el que fuera una temática ya desfasada, pasada de moda, cutre y, encima, con metros clásicos... volví a reírme. Y seguí mi camino.

Camino del clamor y el ritual...
Con el «Ritual de la inocencia» hice una historia de amor que me apetecía... una historia de amor que dijo cosas nuevas, de forma distinta... pero entendible, asimilable... y ahí queda. En el «Ritual...» yo alzaba una obra de teatro... el teatro de un gran amor visto como espectador. Un amor que nace, crece, se ofrece al dios, a los dioses... se entregan los amantes, que son los ministros de ese amor... para, al final, descubrir que «¡todo es puro teatro!» Que en la vida, hasta los sentimientos que creemos más limpios, más verdaderos, no son más que teatro. Que en la vida cada uno nos ponemos nuestras máscaras y salimos a la calle a vendernos para que nos compren con unas monedas de cariño.

En «Clamor de la memoria», por su parte, yo recogía poemas que hablaban de mi tierra perdida, de la «saudade» por mi tierra y por mi gente y por una forma de vivir o de entender la vida que se había perdido para siempre. Y quise hacerlo con un lenguaje clásico: con los metros de siempre, con los ritmos de siempre... un libro que pudiera ser entendido por la gente del pueblo llano, por la inmensa mayoría. Y con calidad. Sin engañar al pueblo presentando como poesía auténtica bazofia, como se le ha engañado tantas veces. Yo pagaba así una deuda que tenía con Extremadura.

Temas distintos todos ellos...
En «Clamor...» yo hablaba de Extremadura y en «Ritual...» hablaba de amor. Pero en mis libros anteriores «Cuando el amor me llama», «En esta lenta soledad del día» o «Retablos de amor profano...» tampoco trato temas repetidos. Cada uno de ellos tiene su propio mensaje y su propio lenguaje para transmitirlo. Repito: es que si no hay nada nuevo que decir, mejor callarse.

En «Revelaciones» por el contrario soy yo el que cobra una deuda a la ciudad. La deuda que la ciudad tiene contraída con todos los que la habitamos, la llenamos de vida y de alegría, y luego nos damos cuenta de su deshumanización. Supongo que este sentimiento de deuda que hay que cobrar tiene que ver con el sentimiento de pérdida que conllevó venirse a ella desde el pueblo chico que nos amamantó. Es la soledad en la ciudad. No es que busque la huida del caos, es que trato de reflejar el caos. Y cada uno allá con la salida que le busque a su propio caos interior. No tiene nada que ver con los libros anteriores.

Continuará... (Os dejo antes unos versos de «Clamor de la memoria», en concreto de su poema «Trajano visita Augusta Emérita»)


Trajano de alta estirpe, primero entre los cónsules,
vencedor de la Dacia, de poderoso brazo
y lengua rumorosa, ya sube a la tribuna.
el oro en los ribetes de su manto refulge
y el pueblo estalla en vítores. Emérita se inflama.

[...]

No son piedras las piedras. Son venas, corazones
palpitantes ayer, y ahora resurrectos,
con sangre nueva laten, que Mérida está viva.


Publicado por d.b 


Etiquetas: 
Alejandro García Galán, corazón, España, extremeño, José Iglesias Benítez, Madrid, Mérida, Pablo Neruda, ritmo, sangre




domingo, 3 de abril de 2022

Bibliografía de y sobre José Iglesias Benítez: "Homenaje a José Iglesias Benítez en Hogar"

Agradecemos a nuestro amigo Antonio Contreras
el envió de esta preciosa fotografía, que se realizó 
en el Hogar Extremeño de Madrid.



Retrato de José Iglesias Benítez, obra del 
pintor extremeño, Serapio, con motivo del 
homenaje 
tributado al poeta también extremeño y que tuvo 
lugar en el Hogar Extremeño de Madrid,
el 1 de abril de 2022.


De izquierda a derecha: Javier, Antonio Contreras, 
Serapio, (autor del retrato de José Iglesias Benítez); 
Pepe Olivas y Eusebio Leo.


Madrid, 1 de abril de 2022.
Hogar Extremeño de Madrid




Cancionero: (2015) "Torna a Sorrento"

 

Billy Vaughn


Torna a Sorrento
(Fecha de lanzamiento, 2015)




sábado, 2 de abril de 2022

Bibliografía de y sobre José Iglesias Benítez: "Entrevista con el poeta José Iglesias Benítez. (Publica «Revelaciones» 1ª parte)"

 
LA POLLA EN VERSO

Escritores que son la polla


«Doscientos años de tonterías han convertido la poesía en una chorrada ñoña o en una genialidad intelectual hermética»


d.b / g.p

MADRID. «Ese buen corazón, ese alma buena / que reparte los versos con sonrisas», tal y como lo define el periodista y poeta José Miguel Santiago Castelo, ese es José Iglesias Benítez, «poeta y extremeño», que con motivo de su nuevo poemario «Revelaciones» se ha atrevido a compartir secretos y reflexiones con «La polla en verso». Una obra compuesta de tres partes que nos lleva por un alucinante camino: los inmortales (protagonistas desahuciados de la sociedad, sin amor y sin esperanza); las estancias (lugares por donde transitan o pasan su vida esos protagonistas); y las voces (que se pierden en el vacío, sin respuesta posible: la incomunicación).

Con «Revelaciones» baja a los infiernos como Dante...
Con «Revelaciones» escribo un libro. Nada más. Escribo el libro de los solos. La ciudad crea solitarios: por muy Madrid que sea y por mucho que yo quiera a Madrid. (Es que parece que si nombro a la ciudad estoy pecando. O al menos soy políticamente incorrecto). Pues bien, sí. Madrid es la madre de la mayoría de nosotros, pero también es la madrastra. Y para el solitario (no sólo Madrid, claro, cualquier gran ciudad) es un laberinto en el que no encuentra salida, ni una mano amiga, ni un corazón cercano.

Claro que «Revelaciones» baja a los infiernos, o sus protagonistas bajan a los infiernos... pero ¿no es el infierno la ciudad para el espíritu del solitario? Si no hay Virgilios ni Beatrices que nos acompañen, salir, contemplar la ciudad es bajar a todos los terrores sin una mano a la que aferrarse.

Parece verse en «Revelaciones» una gran influencia del «Poeta en Nueva York» de Lorca. El Rey de Harlem y otras reminiscencias lorquianas parecieran estar presentes en la «Revelación final».
Bueno, pudiera ser... pero me cuesta algo de trabajo verme reflejado en sus poemas... El «Poeta en Nueva York» de Lorca llegó a mis manos cuando yo tenía apenas diecisiete años, y no acabé de leerlo porque me parecía demasiado surrealista y no lo entendía... Aprecié sus metáforas -no todas, claro- y lo rechacé, porque por entonces, sólo valoraba la poesía social, tan en boga... Pero si tú has visto coincidencias, las habrá, claro. De Lorca yo, entonces, apreciaba el «Romancero gitano», como casi todos los de mi generación.



¿Qué le ha influido entonces?
Algún tiempo después leí «Hijos de la ira», de Dámaso Alonso. Me gustó mucho más. Es posible que aún haya quedado alguna influencia de ese libro en «Revelaciones». Pero se pueden rastrear en él lecturas más recientes, pienso. No muy obvias, porque procuro alejarme de los autores que me gustan cuando escribo. Sin embargo todos somos hijos de nuestras lecturas. Es algo inevitable. Y no tiene por qué ser malo. Si uno lee a Miguel Hernández, a su través está leyendo a todo el barroco español. Pero eso no le quita validez a la poesía hernandiana, ¿no te parece? Lo importante es escribir bien y tener cosas nuevas que decir.

Para escribir «Revelaciones», también me ha influido el ir por las calles de la ciudad con los ojos abiertos, tratando de inventarme la vida de aquellos que daban una mayor impresión de soledad... observar a la gente anónima, ver cómo se desenvuelven... notar la desesperanza en sus ojos, en sus gestos. A veces, sólo el vacío.

¿No tiene nada de autobiográfico?
No. Conviene aclarar que no es un libro autobiográfico. Tendemos a confundir la poesía con la autobiografía. Y esto no es siempre así. La poesía es un acto intelectual, como todos los pensamientos y todas las emociones. Hay que ir desprendiéndose del mito romántico del poeta que canta siempre sus sentimientos cuando estos, además, son exaltados hasta la tragedia... Doscientos años de tonterías han acabado convirtiendo la poesía en una chorrada ñoña o en una genialidad intelectual hermética, apta sólo para iniciados. Pues yo creo que ya está bien. Hay que mandar al cuerno esas dos versiones de la poesía, que hacen de ella sendas caricaturas.

¿Doscientos años de tonterías?
A veces se habla (dependiendo de cada libro, incluso de cada poema) de la ciudad, de los personajes que la habitan (el poeta incluido); a veces se habla del interior del poeta; a veces se habla de lo que se dejó atrás ... y otras veces sólo se intenta jugar con el lenguaje y decirle a los demás que escribir gilipolleces es bonito, si te divierte. O que algunos, tratando de ser, o ponerse, trascendentes no escriben más que gilipolleces. O que gilipolleces sabemos escribir todos. (Bueno, algunos sólo saben escribir eso: tonterías con acento serio, chorradas disfrazadas de «ideas importantes»: gilipolleces). Pero hay que ser capaz de hacer un soneto barroco y hay que ser capaz de cagarse en la puta que parió al poeta que hizo un soneto como Garcilaso y luego no supo escribir un verso blanco con un mínimo de coherencia...

¿Y con qué poesía nos quedamos? ¿Cómo cree que ha de ser?
La poesía tiene que tener y provocar emoción, pero sin olvidar que es un acto de la voluntad y de la inteligencia. Yo pretendo que mi poesía comunique cosas, que hable y su lenguaje pueda llegar a casi todos, pero que también me sirva a mí. Ese «casi» que falta es la parte que el lector tiene que poner. Leer poesía no es fácil. La poesía requiere mucho más esfuerzo por parte del lector –por eso es minoritaria–. Pero también poetas debemos acercarnos a los lectores. Una poesía excesivamente hermética es difícil que llegue a un lector medio y termina perdiendo una de sus funciones: la comunicación.

¿Y cómo escribe Vd.?
Seguramente escribo como respiro o sueño. Forma ya parte de mi forma de ser. Y no podría ser de otra manera aunque quisiera. A veces me sorprendo a mí mismo pensando en endecasílabos, o escribo un apunte en el sitio más insospechado... en fin la poesía lo llena todo. Me reto constantemente. Y me busco. No consigo nada. No busco nada, fuera de mí. Si acaso, me reafirmo... y entre mis gentes me gano un vaso de vino cuando a alguien se le saltan las lágrimas por el pellizco de la emoción o de la admiración y dicen, sin poder aguantarse:«¡ponle una copa al poeta!» Pues eso. Con eso estoy pagado.

Continuará... 
(Pero antes os dejamos en exclusiva un anticipo de su «Revelación final»)


Que no os importe el rastro de baba en las aceras
ni esas manchas de orín en las esquinas
ni los charcos podridos de las lágrimas
que borran el asfalto con su lumbre:
son los signos que dejan los vencidos,
marcando el territorio de su pena.


Publicado por d.b 

Etiquetas: 
amor, corazón, Dámaso Alonso, extremeño, Federico García Lorca, infierno, José Iglesias Benítez, Madrid, Miguel Hernández, Nueva York, periodistas, románticos, Santiago Castelo, sonetos


Comentarios:
MANDALAS POEMAS dijo...
Hola, un placer visitarte.Una muy buena combinación de las letras con las imagenes. Te invito muy cordialmente a mi blog: www.mandalaspoemas.blogspot.com

Desde Barranquilla, Colombia te envío un fuerte abrazo.

Víctor

26 de septiembre de 2008, 11:43



1949: Nace: /Ricardo Asensio Gómez (Pintor)

 Ricardo Asensio Gómez:
 (Pintor y retratista español)

Nació en Valencia, el 27 de febrero de 1949.

En los años 70 se inicia de un modo académico y comienza la carrera de arquitectura. Sin embargo al proseguir sus estudios en la Ciudad Condal, pierde interés hacia esta carrera y la interrumpe definitivamente.

En la obra de Ricardo Asensio pueden distinguirse dos épocas: de una parte la figuración, que abarca el comienzo de su trabajo y en donde el retrato ha sido el leit-motiv de su trayectoria, al que vuelve una y otra vez. Y la segunda, donde ha evolucionado hacia referentes más abstractos. Su interés por la investigación con nuevos materiales (trabajos en los que utiliza técnicas mixtas con óleo, acrílico, ácidos, pigmentos y resinas) consiguiendo unas creaciones espontáneas con temas sobre el "cosmos" de marcado expresionismo. "Il pittore-poeta dell'infinito" como lo define la crítica italiana.

En Italia, país muy vinculado a él durante toda su vida, recibe numerosas distinciones, desde la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes Trofeo "Medusa Aurea" en su XXVI edición en Roma, hasta el Premio NOBEL del Arte 2009 en Milán.



Poemario: "Como tu"

  Como tu Mi niña bonita y guapa   pintada con los colores  que te dieran más gracia.  Cuantas noches,  cuántas horas del día  pensando en t...