martes, 5 de julio de 2022

Bibliografía de Escritores Extremeños: "La corrección de la incorrección" (Artículo)

   Autor:
Javier Cercas

El escritor A se entera de la muerte del padre del escritor B. Poco después de encontrar al escritor B, al escritor A sólo se le ocurre decirle. "Te acompaño en el sentimiento", "Gracias", responde el escritor B y añade: "Pero eso sólo es un cliché". El escritor A. se siente espantosamente ridículo: piensa que el escritor B tiene razón, que lo que ha dicho es un tópico, una frase hecha, un pedazo de pensamiento mostrenco y fosilizado, incapaz de expresar sus sentimientos, la sinceridad de su compresión de la desgracia que ha sufrido, el escritor B. 

Pero enseguida el escritor A reflexiona, piensa que lo que ha dicho es, en efecto un cliché, pero también una expresión avalada por siglos de eficacia, y que por eso mismo -aunque haya petrificado y sea usual en los culebrones y en la novela rosa- en castellano no hay forma más breve y exacta de darle el pésame a alguien, igual que no hay forma más breve y exacta de expresarle el amor que se siente por una mujer diciéndole "te quiero", por mucho que también sea esa la forma que se declaran los protagonistas de novelas rosa y culebrones.

Madrid, 2006
Ed. El "País"
Página 10

Revista "El País Semanal"
(domingo, 28-01-06)

Ilustración en color en color
1 hoja suelta

El autor:
Javier Cercas nació en Ibahernando, Cáceres, 1962.

(BE-2327)

Bibliografía de Escritores Extremeños: "La pasión de los ángeles" (Artículo)

 
  Autor:
Javier Cercas

  • Con su libro El estado popular Hitler Robo, guerra racional y socialismo nacional, el historiador Götz Aly acaba de desencadenar una polémica considerable en una Alemania que a lo largo del año 2005 conmemoraba el 60º aniversario de la caída del III Reich en medio de una avalancha de publicaciones en torno a la enigmática naturaleza del régimen nazi y sus resultados catastróficos.
 
Madrid, 2005
Ed. El "País"
Página 10

Revista "El País Semanal"
(domingo, 31-12-05)

Ilustración en color en color
1 hoja suelta

El autor:
Javier Cercas nació en Ibahernando, Cáceres, 1962.

(BE-2328)





Cancionero: (2015) "Como Agua en el Desierto"

 

Diego Torres

Como Agua en el Desierto

 

(Fecha de lanzamiento, 2015)
Caminaba solo y confundido
Sin saber a donde ir
Tal vez fueron tus zapatos viejos
Los que a mi me hicieron reír
Y en el medio de la locura apareciste aquí
Como agua en el desierto
Como vitamina al cuerpo
Y aunque a pasado el tiempo
Aun no puedo, aun no puedo dejarte ir
Me contaste poco de tu vida
No se nada yo de ti
Y como si supieras de mis heridas
No preguntaste nada de mi
Fuiste el mejor remedio a mi soledad
Como agua en el desierto
Como vitamina al cuerpo
Y aunque a pasado el tiempo
Aun no puedo, aun no puedo
Solo espero que el mar te devuelve a mi orilla
Y que llegue tu paz y dejar todo atrás
Como agua en el desierto
Como vitamina al cuerpo
Aunque a pasado el tiempo
Aun no puedo, aun no puedo
Como agua en el desierto
Como vitamina al cuerpo
Aunque ha pasado el tiempo
Aun te espero y aun no puedo dejarte ir
Aun no puedo, aun no puedo dejarte ir
Aun no puedo dejarte ir


Bibliografía de y sobre José Iglesias Benítez: "Fin de semana en casa de Pepe en Jarandilla" (V) (Fragmento)

 
 



Casa-Museo Pecharromán


Frente a la Casa-Museo Pecharromán se encuentra un mesón donde entramos para tomarnos un café. No tiene pinta de que lo sea ni tan siquiera un establecimiento de bebidas, da la sensación de que sabe a “perros muertos”. Nos atendió una persona ya mayor, es la única que hay detrás de la barra. Es de tez descolorida, cuando abre la boca para hablar sólo se le ven dos dientes, son los paletos a un kilómetro uno del otro, lo demás es una fosa oscura. Alguien de nosotros ha entrado en los servicios, ha salido instantáneamente haciendo el “fu”, como el gato, por el mal olor que hasta nosotros llega nada más abrir la puerta, tal que hace tumbar al más “pintao” y con una mueca de repugnancia reflejada en la cara del “entrometido”. 

Decidimos visitar el museo, pero este tiene las puertas cerradas. Nos había comentado el personaje del mesón que había que tirar de una cuerda que sobresale del marco de la puerta la cual hace sonar una campanilla en el interior. Nos recibe el propio pintor Pecharromán, que por lo que se ve está muy pendiente de ver quien quiere visitar su museo. Va pulcramente trajeado de un color azul marino, la corbata oscura sobre una camisa clara, pelo al “corte” y gafas de sol, un poco descolgadas de la nariz. 

La pintura de Pecharroman es de estilo abstracto. Fue muy explícito explicándonos cuadro por cuadro. El edificio tiene tres plantas, en la última de ellas la que más nos llamó la atención y es con la que nosotros nos quedaríamos para ocio y recreo en un completo estado de bienestar. Unas vigas se entrecruzan desde el suelo hasta el techo, ligeramente tiene bajada y hace que este caiga sobre el suelo. La madera lleva pintura de color oscuro consiguiendo con la abundante luz que entra procedente del mediodía, salvar así las distintas alturas de los tejados cercanos

La casa en su conjunto está debidamente acondicionada. El firme del suelo es totalmente de madera y el centro está alfombrado. El pintor va explicándonos detalle por detalle todos los pormenores de la casa-museo y sobre las exposiciones que se van a llevar a cabo con motivo del homenaje a Carlos V. Unas hermosas tinajas dejan asomarse por el sótano. Hay un cuadro alegórico al de las Meninas. Otro nos llama la atención al de  Las Hilanderas.

Pecharrodona nos pareció un personaje sacado de otra galaxia y aterrizando en un pueblo como este. Es excéntrico, creemos sobre valorándose a sí mismo en demasía y hablando de sí mismo todo aquello que dicen los demás sobre su persona e incluso reinventándose otras. En el momento en el que nos encontrábamos más ensimismados llamaron a la puerta, nuestro personaje se separó un momento de nosotros para abrir la ventana y asomándose por la balconada respondió.

-Un momento por favor.

Un grupo de tres mujeres acompañadas por otra, esta fue las que abrió, aparecieron al momento. Nos llevamos una sorpresa al reconocer a una de ellas, Rosario Encinas, amiga y compañera del poeta, Manuel Candilejo. Dos personas que en principio estuvieron inscritos en la Asociación Cultural Beturía, pero que nunca fueron socios de la misma ya que ni siquiera llegaron a pagar cuota alguna. Lo hicieron tan solo con el fin de publicar un poemario del propio Candilejo en Beturia, cosa que consiguieron.

Al parecer, y según nos contó después Pepe la mujer de Pecharroman es de su mismo pueblo, Villalba de los Barros.

-Esto ocurrió en otra ocasión que visité el museo -recuerda Pepe al contarlo.

- Fue cuando supe que su esposa era paisana. Siempre es grato encontrarte con alguien de tu pueblo. –concluyó diciendo Pepe.

Un personaje, este pintor polifacético, misterioso y controvertido donde los haya y con el expresivo comentario que se dejó caer, nos dejó estupefactos.

-Nunca he vendido un cuadro. –señaló con énfasis Pecharromán.

Y nosotros no tuvimos más remedio que pensar para nuestros adentros. “¡Leches! ¿Y de que vive entonces este hombre?”.


Pasarón de la Vera, 2 de mayo de 2000
Alonso Pallares



lunes, 4 de julio de 2022

Siruela. Sus personajes: /José Antonio Camacho Aguilera (Militar)

             “El hombre instruido tiene siempre                                                                                      
                             la riqueza en él mismo” 
                            (Fredo)

                                                              

Antonio Camacho Aguilera (Militar) 
Especialista en mantenimiento y automoción.

Nació en Siruela, en 1959.


El día que conocimos a José Antonio fue un encuentro fortuito, fue cuando caminábamos paseando por la playa de Guardamar de la Safor, una playa de Valencia.

En el breve y corto diálogo que compartimos juntos por el paseo marítimo que no fue más allá del centro de Bellreguard, cerca del límite con Miramar, fue lo suficiente como para intimar lo justo que puede dar de sí un breve momento, un tanto superficial de la vida de cada uno de nosotros.

Es un militar que tiene la especialidad de mecánico y siempre ha viajado de apoyo en grandes expediciones científicas y militares. Ha estado en situaciones difíciles como la guerra de Bosnia o largas temporadas en operaciones científicas en La Antártida; en situaciones delicadas como las que se vivieron en Afganistán o precisamente en Irak.

- No hay que darle más importancia que la que tiene. –nos dice con sencillez.

- Todas esas vivencias son muy distintas entre sí. –vuelve a decirnos.

- No tiene nada que ver unas circunstancias con las otras, ni tan siquiera con lo que nos rodea en cada momento. –prosigue.

- Ese peligro al que hacemos mención al que en un momento determinado puede uno encontrarse imbuido de lleno en el mismo. Un conflicto belicoso que encierra un magnetismo y una incertidumbre incierta. Vuelvo a repetir que hay que darle solo esa importancia que tiene en el instante o el tiempo y la situación en la que puedes encontrarte en un momento determinado – aclara.

José Antonio no se “corta” lo más mínimo cuando habla, dice las cosas con esa naturalidad, ni más ni menos como la vida misma, sin necesidad de cambiarlas.

- Puedes tener un problema igual que cuando conduces un coche, en cualquier ciudad como Madrid, por ejemplo - afirma.

- ¿No has sentido alguna vez miedo…? - le preguntamos.

Ese miedo que en ese momento que nos lo está contando lo estamos sintiendo ahora como si en realidad yo fuese el protagonista del relato, casi se podría decir como algo alucinante.

. Llegar a la Antártida es algo fantástico, es pasar en la vida por una de las experiencias más inusuales que puedas tener. Yo fui a una de esas expediciones y ahora está programada otra a realizar dentro de poco a la que, si no ocurre otra particularidad, pienso ir también. –afirmó con contundencia.

El 15 de diciembre de 2002, José Antonio partió al Polo Sur en una expedición científica con destino a la isla de Decepción, en la Antártida, allí pasaría las navidades. José Antonio fue uno de los responsables del apoyo logístico del grupo. Con él fueron otros dos extremeños, el cocinero y un científico de la Vera.

La isla Decepción se encuentra en el archipiélago Shetland y junto con la de Livingston son los dos complejos permanentes del campamento de los españoles. 

Los días en la Antártida son sin noche, una luz cegadora que difumina las distancias y un tiempo frío, en el que el viento genera una sensación térmica de 35 grados bajo cero.

En medio de la ventisca y el hielo el módulo de automoción estuvo presidido por la Virgen de Altagracia, patrona de Siruela, iniciativa propia de José Antonio Camacho.

Con respecto a la comida no sería la primera vez que hacían migas con pan hecho y cocido en la Antártida y con respecto al clima allí reinante dice que se pasa mal al principio, pero a los pocos días el cuerpo se acostumbra y finalmente puede más la ilusión que el frío.

                                               
Fuenlabrada 13 de agosto de 2004.
Alfonso Caballero Trenado.
                                                            

Referencias varias:
“Unas migas se agradecen con el frío de la Antártida” (Entrevista), por J. Álvarez Amaro. Cáceres, 2002, Diario “el Periódico Extremadura”, página, 13. Fotografía en blanco y negro.





Bibliografía de Escritores Extremeños: "Este oficio no es para cobardes" (Artículo)

  Autor:
Javier Cercas

  • La gente está muy equivocada de los poetas. Un poeta no es una damisela muy asustadiza que se pasa la vida oliendo flores y soltando remilgos de monja o flatulencias sentimentales. Un poeta es un peligro público. Me refiero a los poetas de verdad, está claro, que a los meros versificadores o trileros que expenden logomaquias.
 
Madrid, 2006
Ed. El "País"
Página 8

Revista "El País Semanal"
(domingo, 15-05-06)

Ilustración en color en color
1 hoja suelta

El autor:
Javier Cercas nació en Ibahernando, Cáceres, 1962.

(BE-2326)

Bibliografía de y sobre José Iglesias Benítez: "Fin de semana en casa de Pepe en Jarandilla" (IV) (Fragmento)

    

 





Pasarón de la Vera.

 

Antes de llegar a Pasarón hay un desvío de Plasencia a Jarandilla, a mano izquierda y a tres kilómetros se encuentra esta localidad. En el mismo desvío y junto a la carretera se halla una hermosa ermita posiblemente del siglo XII, no deja de satisfacer nuestra curiosidad y la de Pepe con las respectivas familias que en ese fin de semana nos acompañan, (las esposas, José Mari y Alicia), por lo que accedemos a la ermita de Nuestra Señora de la Blanca, patrona de Pasarón de la Vera.

Vemos unas indicaciones que señalan la existencia del Museo Pecharromán. Nos comenta Pepe que el personaje en cuestión es bastante curioso (un artista madrileño asentado en este pueblo)

El pueblo presenta una belleza ejemplar, es considerado como un bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico-Artístico. Es la misma placa que reza en muchos de estos pueblos de la Vera como Garganta la Olla, Villanueva de la Vera, Cuacos… A los naturales se les llama pasaroniegos, tiene una pequeña población de poco más de 600 habitantes. Las fiestas de su patrón, San Salvador, se celebran a mediados de agosto.

Al final, en el extremo norte del pueblo, perfilándose la calle hacía la sierra, la altitud sigue pronunciándose a mayor escala. Nos sorprende un sólido y portentoso Palacio que se alza majestuoso en sus cimientos y que en cualquier caso se encuentra en desnivel con el terreno, inclinándose de este a oeste. Tres hermosas chimeneas sobresalen del tejado, desiguales y distintas, igual que la que vimos en otro palacio, junto a la plaza de Trujillo y otros que recordamos haber visto en algún otro lugar de esta zona. Cada una de estas chimeneas son similares, pero no idénticas, pero sí guardan una original similitud asombrosa.

La iglesia parroquial la encontramos con las puertas abiertas, ello nos inclina a introducirnos en ella antes que la cierren. Comprobamos que se estaba celebrando más de una comunión por lo que decidimos salirnos para volver a entrar después. En el altar se hallaba el sacerdote terminando de bautizar a un niño, curiosamente ya no lo llevan en brazos. Nosotros vamos a lo nuestro, a observar y valorar el arte que pueda encerrar el interior de la iglesia.

Mientras nos detenemos en un cuadro parecido al pintor extremeño El Divino Morales, que hay en esta parroquia recordamos el que existe en una de las iglesias en Plasencia, a la que no pudimos entrar para verlo. Este que vemos ahora parece bastante antiguo, así nos lo hace saber Pepe. La torre de la iglesia está totalmente reparada, hallándose como regañada. Discusión que ha tenido con la madre iglesia, mirándola desde otra situación con desdén. Cuando salimos de ella, en la puerta de la misma se encuentra toda la gente que antes celebraban las comuniones, desde el público se están lanzando puñados y más puñados de caramelos para los niños y para los mayores que vemos como se agachan también aprovechando la coyuntura. Es como una lluvia de gotas gordas que nos caen en la cabeza.

En el recorrido por una de sus calles vemos la puerta de una casa totalmente abierta, un atril franquea la entrada. Es una exposición, exponen fotografías en las que se detallan unas cuevas. Nos damos cuenta de que se trata de una especie de bar, aunque en la puerta no indique nada. La curiosidad nos invita a entrar hasta la barra a la que se accede por unos escalones, está abarrotada de jóvenes, otros escalones nos llevan, al bajar, a una especie de habitáculos o cuevas, hechos a pico; el olor a humedad se hace insoportable. Alguna lata de Coca-Cola vacía yace en el suelo, por poco tropezamos con ella. En la pared se forman algunos huecos como hornacinas y un sofá con cojines de espuma forrados.

Esta intromisión curiosa a la que hemos asistido espontáneamente, hace que aliviemos la vejiga en los servicios. Un momento bien aprovechado y sin pagar nada porque no nos arrimamos siquiera a la barra. Quien hubiera visto este descaro habrán dicho “vaya cara, la de estos”.

Los que nos acompañan en el grupo y que pasaban de largo han decidido seguirnos con la misma curiosidad nuestra ya que habían pasado desapercibidos.

-Vamos a entrar aquí a ver que ha visto el chiquinino. -dijo Pepe a los demás cuando nos vio entrar sin mediar palabra.

Todos, como no, aprovecharon para usar el servicio de los lavabos.


Pasarón de la Vera, 2 de mayo de 2000
Alonso Pallarés



Libros en francés de los años 60: "Vue de la Terre promise" (Novela)

 Autor : Georges Duhamel En Septiembre de 1900 toda la familia Pasquier se mudó a una pequeña casa en la Rue du Moulin en Créteil donde el d...